Psiquiatra Dr. Alberto Covarrubias
Sustancias
Psiquiatría de adultos · Telemedicina/Online · Consulta privada

Trastornos por uso de sustancias en adultos: evaluación, riesgos y tratamiento

Guía clínica del consumo problemático de alcohol, cannabis, estimulantes y depresores. El foco está en riesgo, craving, pérdida de control, reducción de daños y tratamiento basado en evidencia, con un perfil educativo propio de 48 señales para ordenar la evaluación.

Revisión clínica: 29 de agosto de 2026. Se verificaron sobredosis, policonsumo, abstinencias de alto riesgo, embarazo y tratamientos por sustancia con fuentes OMS, ASAM/AAAP, Cochrane 2025, SENDA y toxicología clínica. Las recomendaciones dependen de la sustancia, la vía, las mezclas y el estado actual; no existe un plan de “desintoxicación” seguro para aplicar igual a todas las personas.

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Esta página sirve para evaluación psiquiátrica, comorbilidades, reducción de riesgos, orientación inicial y derivación. Si el problema principal requiere desintoxicación, rehabilitación intensiva o manejo de adicción como foco central, corresponde un equipo multidisciplinario o programa especializado. Ante sobredosis, abstinencia complicada, psicosis, ideación suicida o mezcla de depresores, la prioridad es urgencia médica presencial.

Perfil educativo de consumo de sustancias

Perfil educativo completo · 48 señales

Perfil propio, educativo y no validado. Responde las 48 señales pensando en los últimos 3 meses: 0=nunca, 1=raramente, 2=a veces, 3=a menudo y 4=casi siempre. Revisa alcohol, cannabis, estimulantes, depresores, consecuencias y pérdida de control; no reproduce una escala oficial.

Preguntas del perfil educativo de consumo de sustancias
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La lectura integra control, craving, daño y los grupos de sustancias que hoy concentran más riesgo.

    Sugerencia práctica

    -

    Límite clínico

    Esta lectura es educativa. La gravedad real depende también de la sustancia principal, la vía de uso, la mezcla, la abstinencia y el contexto médico o psiquiátrico.

    Seguridad inmediata

    Evita mezclar depresores (alcohol + benzos/opioides). Si sospechas sobredosis: urgencias.

    *Uso educativo. No reemplaza diagnóstico médico.

    Qué prioriza una primera evaluación cuando hay uso problemático de sustancias

    Primero seguridad y patrón real

    Importan la sustancia, dosis aproximada, vía, frecuencia, episodios de alto consumo, mezclas, pérdida de control y qué ocurre al reducir. La última dosis y los antecedentes de sobredosis, convulsiones o delirium pueden cambiar de inmediato el nivel de cuidado.

    La comorbilidad no es secundaria

    Ansiedad, trauma, bipolaridad, TDAH, insomnio, depresión o dolor crónico pueden estar empujando el consumo o siendo empeorados por él. Si se tratan como temas separados, es más fácil que el manejo quede fragmentado y menos útil.

    La red de apoyo cambia el pronóstico

    Con quién vives, quién conoce la situación, quién podría acompañarte y qué contextos aumentan el riesgo son datos clínicos relevantes. La red ayuda, pero no sustituye una evaluación médica ante sobredosis, abstinencia peligrosa, psicosis o riesgo suicida.

    Si el problema principal es alcohol: para diagnóstico diferencial, binge drinking, abstinencia, naltrexona, acamprosato y AUDIT extendido, revisa la guía específica de trastorno por uso de alcohol.

    Persona adulta observando con calma sus rutinas y patrón de consumo

    ¿Qué es consumo problemático?

    Consumir una sustancia no equivale automáticamente a tener un trastorno. La evaluación integra qué sustancia es, cantidad, potencia, vía y mezclas; el patrón y el contexto; las consecuencias; y el grado de control. Puede existir riesgo importante —por ejemplo, una intoxicación o una interacción— aunque no se cumplan criterios diagnósticos.

    Lenguaje claro

    • Uso: describe la conducta, no su seguridad. El riesgo cambia según la sustancia, dosis, vía, edad, embarazo, enfermedades, medicamentos y contexto.
    • Uso de riesgo o perjudicial: aumenta la probabilidad de daño o ya está produciendo consecuencias, aun sin reunir todos los criterios de un trastorno.
    • Trastorno por uso de sustancias: patrón problemático que causa deterioro o malestar clínicamente significativo y cumple criterios formales.

    Criterios DSM-5-TR: Trastorno por uso de sustancias

    El diagnóstico requiere ≥ 2 de los siguientes 11 criterios dentro de 12 meses, evaluados para cada sustancia:

    1. Consumo en cantidades mayores o durante más tiempo del previsto.
    2. Deseo persistente o esfuerzos infructuosos por reducir o controlar el consumo.
    3. Gran parte del tiempo dedicado a obtener, consumir o recuperarse de la sustancia.
    4. Craving o deseo intenso de consumir.
    5. Incumplimiento de obligaciones laborales, académicas o domésticas por el consumo.
    6. Consumo continuado a pesar de problemas interpersonales causados o agravados por la sustancia.
    7. Reducción o abandono de actividades sociales, laborales o recreativas importantes.
    8. Consumo recurrente en situaciones de riesgo físico.
    9. Consumo a pesar de saber que causa o empeora un problema físico o psicológico.
    10. Tolerancia: necesidad de dosis mayores o efecto reducido con la misma cantidad.
    11. Abstinencia: síndrome de abstinencia característico o consumo para aliviar/evitar la abstinencia.

    Gravedad: leve (2-3 criterios), moderada (4-5) o grave (6 o más). La tolerancia y la abstinencia que aparecen durante un tratamiento médico tomado correctamente no bastan, por sí solas, para diagnosticar un trastorno. La dependencia física y el trastorno por uso no son sinónimos.

    CIE-11: episodio perjudicial, patrón perjudicial y dependencia

    La CIE-11 distingue el daño clínicamente significativo producido por un episodio o patrón de consumo del síndrome de dependencia. La dependencia requiere dos o más de tres grupos centrales: deterioro del control sobre el consumo, prioridad creciente del consumo frente a otros intereses u obligaciones y características fisiológicas —como tolerancia, abstinencia o consumo repetido para prevenirla— cuando correspondan a la sustancia. Por lo general, estas características deben ser evidentes durante al menos 12 meses; también puede diagnosticarse antes si el consumo es continuo, diario o casi diario durante al menos 3 meses. La clasificación se hace para la sustancia o grupo correspondiente y se separa de intoxicación, abstinencia y trastornos inducidos.

    DSM-5-TR y CIE-11 no son traducciones exactas entre sí. Ninguna autoriza a diagnosticar solo por frecuencia, por una prueba toxicológica o porque otra persona desapruebe el consumo.

    Frecuencia en Chile: cómo leer las cifras

    Las encuestas suelen medir consumo, consumo reciente, patrones de riesgo o síntomas, que no son equivalentes a un diagnóstico clínico. Las cifras también cambian según sustancia, período y población. Para el panorama nacional actualizado conviene revisar el 16.º Estudio de Drogas en Población General 2024 de SENDA, sin convertir una prevalencia de consumo en prevalencia de trastorno.

    Por qué evaluar ahora

    La evolución no es lineal ni inevitable. Evaluar temprano permite detectar interacciones, deterioro médico o psiquiátrico, riesgo de abstinencia y situaciones todavía reversibles. Las intervenciones breves pueden ayudar a algunas personas; un trastorno establecido suele requerir un plan más amplio. La psicoterapia, los apoyos y los medicamentos tienen indicaciones y resultados distintos según la sustancia: no existe una cifra universal de éxito ni un único tratamiento “anticraving”.

    Evaluación clínica colaborativa y sin juicios sobre el patrón de consumo

    Diagnóstico: cómo lo confirmamos

    • Precisar cada sustancia: nombre, cantidad aproximada, potencia si se conoce, vía, frecuencia, episodios de alto consumo, última dosis, mezclas y contexto.
    • Reconstruir control y consecuencias: craving, intentos de reducir, tiempo invertido, funcionamiento, conductas de riesgo y objetivos de la persona.
    • Preguntar por intoxicaciones, sobredosis, naloxona previa, abstinencias, convulsiones, delirium, urgencias, tratamientos y períodos de cambio o remisión.
    • Revisar medicamentos y suplementos, enfermedades, dolor, sueño, embarazo posible o actual, salud mental, riesgo suicida y red de apoyo.
    • Examen físico, laboratorio o toxicología solo cuando responden una pregunta clínica o modifican el manejo. Un resultado positivo confirma exposición, no diagnostica por sí solo un trastorno; uno negativo tampoco excluye todo consumo.

    Qué puede y qué no puede decir una prueba toxicológica

    La detección depende de la muestra, el panel, la dosis, el tiempo transcurrido, el metabolismo y el punto de corte. Un inmunoensayo puede ser presuntivo y requerir confirmación; además, algunos opioides sintéticos, benzodiacepinas, nuevas sustancias o adulterantes no aparecen en paneles habituales.

    Un positivo indica exposición posible dentro de una ventana, no cantidad, hora exacta, intoxicación actual ni trastorno por uso. Un negativo no descarta consumo. En atención clínica se explica el propósito, cómo cambiará el manejo y los límites de confidencialidad antes de pedirlo; los usos laborales, legales o forenses requieren procedimientos propios.

    Evaluación presencial de seguridad ante una posible intoxicación o abstinencia

    Intoxicación, sobredosis y abstinencia: no son el mismo problema

    Intoxicación o sobredosis

    Describe el efecto agudo y se decide por el estado actual: conciencia, respiración, temperatura, circulación, dolor torácico, conducta y signos neurológicos. No esperes a identificar con certeza la sustancia si la persona no despierta, respira anormal, convulsiona o está gravemente agitada o confusa.

    Abstinencia potencialmente peligrosa

    Alcohol, benzodiacepinas y GHB/GBL pueden causar síndromes graves con delirium, convulsiones e inestabilidad médica. Uso frecuente, dosis altas, consumo cada pocas horas, abstinencia complicada previa, embarazo, enfermedades o policonsumo elevan el riesgo y hacen inadecuado improvisar una suspensión en casa.

    Rebote, “bajón” y trastorno inducido

    Después de estimulantes puede aparecer agotamiento, depresión o riesgo suicida; al reducir cannabis son frecuentes irritabilidad e insomnio; otros cuadros ansiosos, psicóticos o del ánimo pueden ser inducidos o independientes. La relación temporal ayuda, pero a veces solo el seguimiento permite diferenciarlos.

    Posible sobredosis por opioides: actuar aunque no haya certeza completa

    1. Llama al 131, informa falta de respuesta o respiración anormal y sigue las instrucciones del operador.
    2. Administra naloxona si está disponible y existe posibilidad de opioides. Puede requerirse otra dosis según el producto y la respuesta mientras llega ayuda.
    3. Abre la vía aérea, inicia respiración de rescate o RCP si sabes hacerlo y corresponde; si respira, colócala de lado.
    4. Permanece con la persona. Aunque despierte, el efecto de la naloxona puede terminar antes que el opioide y la sedación puede reaparecer.

    La naloxona no revierte alcohol, benzodiacepinas, estimulantes u otros tóxicos. En policonsumo puede mejorar el componente opioide sin resolver el resto, por lo que la evaluación de emergencia sigue siendo necesaria.

    Origen incierto y policonsumo

    Una pastilla o polvo comprado fuera de farmacia puede contener una dosis distinta o sustancias no declaradas. La apariencia, el nombre o la experiencia previa no garantizan composición. Evitar usar a solas, no mezclar depresores y disponer de naloxona cuando pueda haber opioides reduce riesgo, pero no vuelve seguro el consumo.

    Orientación toxicológica en Chile

    No provoques vómitos ni des comida, bebida o “remedios caseros” a una persona somnolienta o confusa. CITUC orienta gratis las 24 horas en el +56 2 2635 3800. Ante compromiso de conciencia, respiración, convulsión, dolor torácico o peligro inmediato, llama primero al 131.

    Registro cotidiano de patrones, rutinas y consecuencias del consumo

    Patrones y señales

    Episodios de alto consumo, lagunas, resacas, lesiones, conflictos, conducir tras beber, dificultad para reducir o beber para aliviar la abstinencia. Temblor intenso, alucinaciones, convulsiones o confusión tras reducir son urgencias. Revisa además la guía específica de alcohol.

    Paciente y profesional decidiendo en conjunto un plan terapéutico

    Evaluación, orientación y derivación basada en evidencia

    Plan compartido

    La entrevista motivacional ayuda a explorar ambivalencia y metas sin confrontación. TCC, refuerzo comunitario, manejo de contingencias, apoyo familiar o de pares se eligen según sustancia, preferencias, acceso y gravedad. Una recaída obliga a revisar riesgos y plan; no borra el progreso.

    Alcohol

    Naltrexona o acamprosato pueden considerarse según la meta, función hepática o renal, uso de opioides y otras contraindicaciones. Disulfiram se reserva para personas seleccionadas, informadas y con supervisión. Antes de suspender se evalúa el riesgo de abstinencia; revisa la guía específica.

    Opioides

    Buprenorfina o metadona, dentro de un programa clínico, reducen consumo, complicaciones y mortalidad; no son “cambiar una adicción por otra”. Naloxona forma parte del plan de prevención de sobredosis. Una desintoxicación aislada o una suspensión forzada aumenta el riesgo de recaída y sobredosis.

    Estimulantes

    El manejo de contingencias es un componente principal y puede combinarse con TCC u otras intervenciones psicosociales. No existe un medicamento universalmente aprobado para este trastorno; algunas opciones fuera de indicación requieren selección y seguimiento especializados.

    Cannabis y benzodiacepinas

    Cannabis: las intervenciones psicológicas son la base y las farmacoterapias siguen siendo experimentales. Benzodiacepinas: si los riesgos superan los beneficios, se diseña una reducción lenta, flexible y supervisada; nunca una suspensión brusca tras uso regular.

    Tabaco y comorbilidad

    Para tabaco existen reemplazo de nicotina, vareniclina y bupropión, elegidos según historia clínica y contraindicaciones. Depresión, bipolaridad, ansiedad, TDAH, trauma, dolor o insomnio se tratan en paralelo, pero no se prescribe automáticamente un sedante o antidepresivo solo por existir consumo.

    Embarazo y posparto: tratar sin castigar ni suspender a ciegas

    El embarazo requiere contacto temprano con obstetricia y un equipo con experiencia en sustancias. Se revisan alcohol, nicotina, cannabis, estimulantes, sedantes, opioides, medicamentos, violencia, nutrición, infecciones y salud mental sin asumir que revelar consumo justifica maltrato o pérdida automática de autonomía.

    En trastorno por uso de opioides, metadona y buprenorfina son tratamientos de referencia y no se retiran por cuenta propia al conocer el embarazo. Una abstinencia improvisada eleva el riesgo de retorno al consumo y sobredosis. Ante una posible sobredosis, la naloxona y la atención de emergencia no deben retrasarse por el embarazo.

    Reducción de daños que puede empezar hoy

    • No mezclar depresores —alcohol, benzodiacepinas, opioides u otros sedantes— ni conducir, nadar o usar maquinaria bajo efectos.
    • Si existe riesgo de sobredosis por opioides: evitar usar a solas, contar con naloxona si es accesible y acordar que ante respiración lenta o falta de respuesta se llama al 131 aunque la persona mejore.
    • No asumir que una pastilla, cartucho o polvo no regulado contiene lo anunciado. La composición puede ser inesperada y el riesgo aumenta al consumir a solas o repetir dosis antes de conocer el efecto.
    • Si se inyectan sustancias: usar material estéril nuevo, no compartirlo y consultar por VIH, hepatitis B/C, vacunas y lesiones o fiebre.
    • Tras una exposición sexual o por agujas con posible riesgo de VIH, la profilaxis posexposición es una urgencia preventiva: debe evaluarse e iniciarse cuanto antes, idealmente dentro de 24 horas y no después de 72 horas. Consulta la guía CDC 2025 sobre PEP. También pueden evaluarse PrEP, anticoncepción, ITS y vacunación sin esperar síntomas.
    • No suspender alcohol o benzodiacepinas bruscamente cuando puede haber dependencia física. Planificar la reducción con un equipo clínico.
    • Después de un período sin consumo baja la tolerancia. Volver a la dosis previa aumenta el riesgo de sobredosis, especialmente con opioides.
    • Registrar sustancia, cantidad aproximada, vía, última dosis, mezcla y efectos ayuda más que confiar en la memoria durante una crisis.
    Elección compartida entre distintos niveles de cuidado

    Qué nivel de cuidado suele necesitar cada situación

    Ambulatorio; a veces telemedicina

    Puede ser apropiado si la persona está consciente y orientada, no hay intoxicación, abstinencia peligrosa ni otro riesgo agudo, puede participar de un plan y existe apoyo local si empeora. La telemedicina no permite resolver una sobredosis ni reemplaza examen físico, monitorización o laboratorio cuando son necesarios.

    Manejo presencial o intensivo

    Se considera cuando hay riesgo de abstinencia de alcohol, benzodiacepinas o GHB/GBL, comorbilidad médica inestable, recaídas con sobredosis, dificultad grave para sostener seguridad o falta de apoyo. En embarazo se coordina con obstetricia y un equipo de adicciones; la intensidad depende de la sustancia y del estado clínico.

    Urgencias ahora

    Sospecha de sobredosis, respiración anormal, falta de respuesta, dolor torácico, déficit neurológico, hipertermia, convulsiones, delirium, psicosis con peligro o riesgo suicida cambian la prioridad. Llama al 131 o acude a urgencias; no dejes sola a la persona.

    Qué sí puede hacer la red esta semana

    Acordar señales y contactos de emergencia, acompañar sin encubrir riesgos, guardar medicamentos de forma segura, evitar discusiones durante la intoxicación y llevar un registro objetivo de sustancia, cantidad aproximada, mezcla y última dosis. Si hay abstinencia o sobredosis, la red activa atención profesional; no intenta “desintoxicar” a la persona en casa.

    Rutinas y apoyos de un plan de cambio flexible

    Mapa práctico de cambio: el ritmo es individual

    1. 1. Seguridad y estabilización: resolver intoxicación, sobredosis, riesgo suicida o abstinencia potencialmente peligrosa antes de fijar metas de consumo.
    2. 2. Mapa compartido: registrar patrón, consecuencias, función que cumple el consumo, gatillantes, barreras, apoyos y una meta inicial realista.
    3. 3. Tratamiento activo: combinar la intervención psicosocial y, cuando corresponda, farmacológica con rutinas de sueño, alimentación, actividad y atención de comorbilidades.
    4. 4. Revisión y continuidad: medir seguridad, consumo, craving, funcionamiento y calidad de vida; analizar cada retorno al consumo y ajustar intensidad, no aplicar un calendario rígido.

    Importante: no uses este esquema para suspender por cuenta propia alcohol, benzodiacepinas u opioides. El primer paso puede ser una evaluación presencial y un plan médico.

    Persona adulta preparando un plan de seguridad con alguien de confianza

    Primeros pasos mientras ordenas el consumo

    Registrar sin juzgar

    Anota sustancia, cantidad aproximada, vía, hora, mezcla, contexto, efecto buscado y consecuencia. Esto permite reconocer patrones y preparar una evaluación más precisa.

    Reducir riesgo inmediato

    No conduzcas ni mezcles depresores. Si hay opioides, evita usar a solas y averigua por naloxona. Define quién llamará al 131 si hay falta de respuesta o respiración lenta.

    Consultar antes de suspender

    Si existe uso regular de alcohol o benzodiacepinas, abstinencia previa, opioides, embarazo, psicosis o ideación suicida, la seguridad clínica va antes que cualquier plan gradual hecho en casa.

    Profesionales revisando guías clínicas y resultados de seguimiento

    Guías y evidencia clínica útil

    Estándares OMS/UNODC

    Marco internacional para tratamiento ético, basado en evidencia, integrado a salud y adaptado al nivel de necesidad; incluye intervenciones, servicios y poblaciones con necesidades especiales.

    OMS/UNODC, 2020 →

    Estimulantes

    La guía ASAM/AAAP aborda intoxicación, abstinencia y tratamiento. Sitúa el manejo de contingencias como componente principal junto con otras intervenciones psicosociales.

    ASAM/AAAP →

    Benzodiacepinas

    Guía multidisciplinaria para decidir cuándo reducir y cómo hacerlo de forma gradual, centrada en la persona y ajustada a síntomas y riesgos.

    Guía conjunta, 2025 →

    Cannabis

    La revisión Cochrane 2025 concluye que la evidencia farmacológica sigue siendo incierta y que las opciones estudiadas deben considerarse experimentales.

    Cochrane, 2025 →

    Opioides y sobredosis

    La OMS reafirma el tratamiento de mantenimiento con agonistas opioides y la disponibilidad de naloxona para prevenir muertes por sobredosis.

    OMS, actualización 2026 →

    Chile

    SENDA explica el acceso desde atención primaria, la evaluación y la derivación a programas ambulatorios o residenciales según necesidad.

    Acceso a tratamiento SENDA →

    Policonsumo y productos no regulados

    El CDC explica que la exposición a varias sustancias puede ser intencional o inadvertida y que comprimidos o polvos no regulados pueden contener opioides u otros componentes no declarados.

    CDC, policonsumo →

    Abstinencia de GHB/GBL

    La guía clínica de NSW Health describe inicio rápido, delirium, convulsiones y necesidad de manejo especializado cuando existe dependencia de GHB o sustancias relacionadas.

    Guía de abstinencia →

    Pruebas toxicológicas

    La FDA recuerda que los test rápidos son cualitativos y presuntivos, pueden requerir confirmación y no permiten concluir por sí solos abuso, cantidad ni ausencia total de consumo.

    Límites de los test →
    Señales cotidianas vinculadas con aprendizaje, saliencia y plasticidad

    Neurobiología de los trastornos por uso de sustancias

    Aprendizaje, refuerzo y saliencia

    Los trastornos por uso de sustancias no se explican por una sola molécula ni por “falta de voluntad”. El consumo puede reforzarse por placer, alivio de malestar o evitación de abstinencia. Con la repetición, señales del entorno adquieren saliencia y se consolidan hábitos. Participan redes de recompensa, aprendizaje, estrés, memoria y control, con mecanismos distintos según la sustancia y la persona.

    Craving y control ejecutivo

    • Señales condicionadas: lugares, personas, horarios y emociones pueden activar craving sin una decisión consciente previa.
    • Estrés y abstinencia: ansiedad, disforia, irritabilidad, dolor o insomnio pueden reforzar el consumo para obtener alivio inmediato.
    • Control y contexto: privación de sueño, intoxicación, estrés, disponibilidad y comorbilidad reducen el margen para detener una conducta ya aprendida.

    Recuperación y plasticidad

    El cerebro y la conducta pueden cambiar con reducción o suspensión, sueño, estabilidad médica, nuevos aprendizajes y tratamiento sostenido. La recuperación suele ser no lineal y su ritmo varía. Psicoterapia, apoyo social y medicamentos indicados para trastornos específicos reducen riesgos por vías diferentes; las imágenes cerebrales o biomarcadores no diagnostican un trastorno ni predicen el destino individual.

    Paciente y profesional conversando sin juicios sobre ideas frecuentes del consumo

    Ideas frecuentes que conviene corregir

    “Si trabajo, no puede ser grave”

    Conservar parte del funcionamiento no descarta sobredosis, abstinencia, daño médico ni un trastorno. La evaluación mira cambios respecto del funcionamiento habitual y riesgos concretos.

    “La fuerza de voluntad debería bastar”

    Motivación y decisiones importan, pero también aprendizaje, acceso, síntomas de abstinencia, comorbilidad y ambiente. Pedir ayuda permite ampliar las opciones y reducir peligro.

    “Una recaída devuelve todo a cero”

    Un retorno al consumo puede ser peligroso —sobre todo tras perder tolerancia—, pero aporta información para ajustar el plan. No justifica culpa ni abandono del tratamiento.

    Adulta solicitando orientación telefónica confidencial acompañada por alguien de confianza

    Apoyo inmediato y herramientas digitales

    SENDA 1412

    Orientación gratuita, anónima y confidencial sobre alcohol y otras drogas, para la persona o su entorno. El teléfono funciona 24/7; el Chat 1412 atiende de lunes a domingo, de 08:00 a 20:00.

    Orientación SENDA →

    Emergencia y crisis

    SAMU 131 ante sobredosis o emergencia médica. Para crisis asociada a suicidio, *4141 desde celulares, gratis y 24/7. Salud Responde: 600 360 7777.

    Acceso a tratamiento

    En la red pública puedes acercarte a tu consultorio o CESFAM para evaluación y eventual derivación a programas SENDA. La modalidad ambulatoria o residencial se decide según necesidad clínica.

    Cómo acceder →

    CITUC toxicológico

    Orientación gratuita 24/7 para intoxicaciones por medicamentos, alcohol, drogas u otras sustancias: +56 2 2635 3800. No reemplaza llamar al 131 ante una emergencia.

    Ver CITUC →

    Si eliges una app

    Prioriza privacidad clara, exportación o borrado de datos, acceso sin publicidad de sustancias y funciones simples: registro, plan de seguridad y contactos. No uses una app para decidir una suspensión ni como sustituto de urgencias o tratamiento.

    Adulta revisando una guía de salud confiable y tomando notas

    Lecturas y recursos confiables

    Principios de tratamiento

    NIDA resume por qué el tratamiento debe ser accesible, individualizado, suficiente en duración y capaz de integrar necesidades médicas, psicológicas y sociales.

    Guía NIDA →

    Sobredosis por opioides

    La OMS explica signos, respuesta inicial, naloxona y tratamientos eficaces para dependencia de opioides.

    Ficha OMS →

    Abstinencia de alcohol

    La guía ASAM diferencia manejo ambulatorio y hospitalario y recalca que tratar la abstinencia es solo una parte del tratamiento del trastorno.

    Guía ASAM →

    Datos de Chile

    El Observatorio Chileno de Drogas reúne estudios nacionales y tendencias de consumo; estas encuestas describen poblaciones y no sustituyen una evaluación individual.

    Observatorio SENDA →
    Consulta psiquiátrica por telemedicina desde un espacio privado

    ¿Qué esperar de la primera consulta?

    1. Objetivo y seguridad: qué te preocupa, qué cambio buscas y si existe intoxicación, abstinencia, sobredosis, psicosis, riesgo suicida o una urgencia médica.
    2. Historia por sustancia: cantidad aproximada, vía, frecuencia, última dosis, mezclas, control, consecuencias, abstinencias, sobredosis y tratamientos previos.
    3. Evaluación integrada: sueño, ánimo, ansiedad, trauma, TDAH, bipolaridad, psicosis, dolor, enfermedades, medicamentos, embarazo y apoyos. Se diferencia un cuadro primario de uno inducido cuando sea posible.
    4. Exámenes con propósito: si un examen físico, laboratorio o toxicología puede cambiar la conducta, se coordina de forma presencial; no se solicitan automáticamente ni reemplazan la entrevista.
    5. Plan compartido: puede incluir reducción de daños, psicoterapia, medicamento para una indicación concreta, trabajo con la red o derivación a un programa especializado. La frecuencia de seguimiento se ajusta al riesgo y a la respuesta.
    Paciente y persona de confianza planteando preguntas durante una consulta clínica

    Preguntas frecuentes

    ¿Atiendes adicciones como tratamiento principal?

    Puedo evaluar el patrón, riesgo, comorbilidad psiquiátrica, abstinencia, craving y opciones farmacológicas, además de orientar una derivación. Si el cuadro necesita monitorización, manejo de abstinencia, programa intensivo, equipo multidisciplinario o urgencias, la consulta psiquiátrica individual es solo una parte de la atención.

    ¿Cuándo cannabis o estimulantes pasan a ser urgencia?

    Ante paranoia o psicosis intensa, agitación grave, ideas suicidas, dolor torácico, dificultad respiratoria, hipertermia, convulsiones, déficit neurológico o incapacidad para cuidarse. En esos casos no conviene esperar una consulta ambulatoria.

    ¿Reducción de daños significa normalizar el consumo?

    No. Significa disminuir peligros concretos mientras se trabaja una meta: evitar mezclas y conducción, prevenir sobredosis, reconocer abstinencia, usar material estéril si hay inyección y facilitar tratamiento. Puede coexistir con una meta de abstinencia.

    ¿Tengo que dejar «para siempre»?

    La meta se decide según sustancia, riesgo, antecedentes y preferencias. Para algunas situaciones la abstinencia es la opción más segura; en otras, una reducción inicial permite comenzar. No se promete control seguro cuando ya hubo pérdida repetida de control o consecuencias graves.

    ¿Los fármacos «reemplazan» la voluntad?

    No. Los medicamentos con evidencia para indicaciones específicas reducen abstinencia, craving, consumo, recaída o mortalidad según el trastorno. Funcionan dentro de un plan y no representan un fracaso personal.

    ¿Qué pasa si vuelvo a consumir?

    Se revisa qué ocurrió, qué riesgo apareció y qué necesita cambiar. Tras un período sin uso puede disminuir la tolerancia, por lo que volver a la dosis previa aumenta el riesgo de sobredosis, especialmente con opioides.

    ¿Cuándo debería consultar de forma urgente?

    Llama al 131 ante falta de respuesta, respiración lenta o irregular, convulsiones, delirium, dolor torácico, hipertermia, déficit neurológico, psicosis con peligro o riesgo suicida. El embarazo requiere contacto clínico pronto y coordinado; se vuelve urgente si hay intoxicación, abstinencia, sobredosis u otra complicación.

    ¿Qué hago ante una posible sobredosis por opioides?

    Si la persona no despierta o respira lento, superficial o con ruidos anormales, administra naloxona si está disponible y llama al 131. Colócala de lado, apoya respiración o RCP si sabes hacerlo y permanece con ella. Aunque despierte, necesita evaluación porque el efecto de la naloxona puede terminar antes que el opioide.

    ¿Puedo dejar alcohol o benzodiacepinas de golpe?

    No si existe uso regular o posible dependencia física sin una evaluación previa. La suspensión brusca puede producir convulsiones o delirium; el plan y el lugar de manejo se individualizan según dosis, duración, antecedentes y estado médico.

    ¿La telemedicina/online sirve para este problema?

    Puede servir para evaluación y seguimiento si la persona está orientada, clínicamente estable y cuenta con un plan local. No reemplaza urgencias, examen físico, monitorización, laboratorio ni manejo presencial de intoxicación o abstinencia de riesgo.

    ¿Los test de esta página reemplazan el diagnóstico?

    No. Son herramientas educativas. El diagnóstico se confirma con entrevista psiquiátrica completa.

    ¿Cuánto tiempo toma notar mejoría?

    No hay un plazo único. La estabilización de una urgencia puede ser inmediata, la abstinencia tiene tiempos distintos por sustancia y la recuperación funcional suele requerir ajustes sucesivos. Se evalúan seguridad, consumo, craving, sueño, salud y funcionamiento, no solo días sin consumo.

    ¿Necesitaré medicamentos siempre?

    No necesariamente. Se indican solo cuando existe una opción apropiada para la sustancia o una comorbilidad, con una dosis y duración basadas en evidencia, tolerancia y objetivos. En algunos trastornos —como el de opioides— mantener tratamiento farmacológico reduce mortalidad y no debe retirarse por presión o por un plazo arbitrario.

    ¿Dependencia física significa adicción?

    No necesariamente. Tolerancia y abstinencia pueden aparecer durante un tratamiento indicado sin pérdida de control ni uso perjudicial. El trastorno por uso exige un patrón de deterioro o malestar clínicamente significativo. Aun así, la dependencia física importa para la seguridad: ciertos medicamentos y sustancias no deben suspenderse bruscamente.

    ¿Un examen de orina confirma consumo problemático o intoxicación?

    No. Un resultado presuntivo puede requerir confirmación y solo informa exposición dentro de una ventana determinada. No establece por sí solo cantidad, momento exacto, deterioro actual ni diagnóstico; puede haber falsos positivos, falsos negativos o sustancias que el panel no detecta. Se interpreta junto con la historia y el examen clínico.

    ¿Una pastilla comprada fuera de farmacia contiene lo que dice?

    No puede asumirse. Los comprimidos o polvos de origen no regulado pueden tener dosis variables o sustancias inesperadas. Si existe cualquier posibilidad de opioides, conviene contar con naloxona si está disponible, evitar usar a solas y llamar al 131 ante falta de respuesta o respiración anormal.

    ¿GHB o GBL se pueden suspender de golpe?

    No si existe uso frecuente o dependencia. La abstinencia puede comenzar rápidamente y producir agitación, alucinaciones, delirium, convulsiones o inestabilidad médica. El uso cada pocas horas para evitar síntomas, una abstinencia previa o confusión al reducir requieren evaluación presencial urgente y manejo especializado.

    ¿Qué pasa si hay embarazo y uso de opioides?

    Se necesita coordinación pronta con obstetricia y un equipo con experiencia en adicciones, sin castigo ni suspensión improvisada. Metadona y buprenorfina son tratamientos de referencia y no deben retirarse por cuenta propia al conocer el embarazo. Ante una posible sobredosis, la naloxona y la atención de emergencia no se retrasan por el embarazo.

    ¿Dónde pedir orientación en Chile?

    SENDA 1412 orienta gratis y de forma confidencial las 24 horas sobre alcohol y otras drogas. CITUC +56 2 2635 3800 orienta 24/7 ante intoxicaciones. Si hay falta de respuesta, respiración anormal, convulsiones, dolor torácico, delirium o peligro inmediato, corresponde SAMU 131 o urgencia presencial.

    Lectura clínica rápida

    Uso de sustancias: curso, riesgo y función antes de moralizar

    La primera tarea no es culpar ni prometer control perfecto. Es entender patrón, riesgo, comorbilidades y nivel de cuidado para construir un plan realista.

    Partir por el patrón, no por la culpa

    Conviene describir sustancia principal, dosis, vía, frecuencia, contexto, gasto, consecuencias y períodos de abstinencia o menor consumo. También importa saber si la persona consume sola, para dormir, para rendir, para calmar angustia o en situaciones sociales. Ese mapa permite diferenciar uso riesgoso, dependencia, automedicación, recaídas y policonsumo sin reducir todo a fuerza de voluntad.

    Intoxicación y abstinencia cambian la prioridad

    Confusión, convulsiones, temblor intenso, deshidratación, mezcla con sedantes, dolor torácico, psicosis, agresividad o ideas suicidas no son detalles secundarios. Pueden exigir evaluación presencial o mayor nivel de cuidado. En sustancias, la seguridad se decide por estado actual, tipo de droga, cantidad, combinaciones, red disponible y capacidad de autocuidado.

    Qué función cumple el consumo

    Muchas veces el consumo regula sueño, ansiedad, trauma, soledad, dolor, aburrimiento, TDAH, ánimo bajo o presión de rendimiento. Si esa función no se entiende, el plan queda frágil: la persona deja una sustancia, pero mantiene intacto el problema que la empujaba a usarla. La evaluación busca alternativas concretas para esa función, no solo una prohibición abstracta.

    Reducción de daño no es resignarse

    A veces la meta inicial es bajar riesgo: evitar mezclar depresores, no conducir intoxicado, espaciar episodios, retirar acceso a medios de daño, pedir apoyo en momentos de craving o definir señales para consultar. En otros casos se necesita abstinencia y seguimiento estrecho. Elegir meta depende de riesgo, historia, motivación, red, comorbilidad y tratamientos previos.

    Comorbilidades que cambian el tratamiento

    Depresión, bipolaridad, psicosis, TDAH, trauma, insomnio, dolor crónico y trastornos alimentarios pueden sostener consumo o empeorar con él. También hay medicamentos que requieren cautela si hay alcohol, benzodiacepinas, estimulantes, cannabis u opioides. Por eso el plan debe integrar salud mental y sustancias a la vez, no tratarlas como problemas separados.

    Qué llevar a la evaluación

    Sirve llevar una línea de tiempo: inicio, escaladas, períodos sin consumo, recaídas, gatillantes, consecuencias, urgencias, tratamientos previos, medicamentos, consumo de alcohol y otras sustancias, sueño, ánimo y red de apoyo. Si cuesta recordar cantidades exactas, basta partir con ejemplos concretos de una semana típica y una semana mala.

    Mapa de decisión rápida

    Si hay riesgo, confusión o psicosis: que ruta mirar primero

    Este bloque separa escenarios que se parecen por fuera, pero cambian el nivel de cuidado. Si hay peligro inmediato, confusión aguda, violencia, intoxicación, abstinencia complicada o imposibilidad de autocuidado, la prioridad es urgencia presencial.

    Páginas clave

    Guías que conviene mirar junto a Trastornos por uso de sustancias

    Estas rutas conectan consumo, alimentación, peso, sexualidad, impulsividad, ánimo y riesgo médico para elegir el nivel de apoyo correcto.

    Mapa de seguridad

    Riesgo, psicosis, manía y urgencias psiquiátricas

    Estas páginas priorizan seguridad clínica: riesgo suicida, psicosis aguda, paranoia, manía, intoxicaciones, causas médicas y cuando corresponde activar urgencia presencial. No reemplazan atención de emergencia si hay peligro actual.

    Mapa de adicciones y conducta

    Consumo, pérdida de control, comida, peso e imagen corporal

    Este mapa conecta consumo de alcohol o sustancias con conductas repetitivas de pérdida de control: atracones, comida nocturna, bulimia, obesidad e imagen corporal. La meta es ordenar riesgo, vergüenza, recaídas y comorbilidades.

    Mapa de sexualidad

    Deseo, rendimiento, impulsividad sexual y fármacos

    La sexualidad en salud mental suele mezclarse con ansiedad, depresión, bipolaridad, consumo, hormonas, medicamentos y vínculos. Este mapa ayuda a distinguir baja libido, hipersexualidad, disfunción erectil y eyaculación precoz sin reducirlo a culpa o voluntad.

    Mapa recomendado

    Dónde encaja esta guía en conducta, cuerpo o sexualidad

    El hub reúne consumo, alimentación, sexualidad, cuerpo, ánimo y seguridad para orientar un plan gradual y realista.

    Ruta de alta búsqueda

    Uso de sustancias: cannabis, estimulantes, sedantes y alcohol

    Si buscas tratamiento por consumo de drogas, cannabis, estimulantes, benzodiacepinas o policonsumo, esta ruta separa craving, abstinencia, psicosis inducida, intoxicación, ánimo, reducción de daños y riesgo.

    uso de sustanciasconsumo de drogascannabis adultoscannabis y ansiedadestimulantespsicosis inducidapoliconsumo
    Definir ruta seguraPrimero seguridad; si el cuadro esta contenido, el bloque único ordena el paso ambulatorio.
    Criterios ambulatoriosSolo si hay seguridad, red disponible y puede sostenerse una atención ambulatoria.
    Si hay riesgo ahoraSi hay riesgo inmediato, confusión, psicosis intensa o imposibilidad de autocuidado, no conviene esperar.
    Búsqueda frecuenteSi buscas cannabis, estimulantes, benzodiacepinas o policonsumo
    Mapa

    separa sustancia principal, dosis, vía, frecuencia, craving y consecuencias.

    Riesgo

    psicosis inducida, intoxicación, abstinencia o ideas suicidas requieren priorizar seguridad.

    Cuidado

    define si basta manejo ambulatorio o si conviene red, urgencia o tratamiento intensivo.

    Qué puede aportar una evaluación de conducta y cuerpo

    En una consulta por Trastornos por uso de sustancias se busca estimar nivel de cuidado, riesgo de abstinencia, comorbilidades psiquiátricas y médicas, red de apoyo y si el objetivo realista es reducción de daño, abstinencia o derivación a un equipo más intensivo.

    Antes: registra patrón real

    Registra cantidad, frecuencia, último consumo, intentos de reducir, síntomas de abstinencia, mezclas con fármacos y red de apoyo disponible.

    Durante: riesgo y control

    La evaluación separa impulso, riesgo médico, comorbilidades, vergüenza y nivel de apoyo necesario.

    No esperar: señal médica o suicida

    Si hay convulsiones, confusión, alucinaciones, fiebre, dolor torácico, sobredosis, mezcla de depresores o abstinencia intensa, la prioridad es urgencia médica presencial.

    Criterios ambulatorios y disponibilidad

    Criterios ambulatorios; urgencias si hay riesgo inmediato

    Solo si no hay urgencia actual

    Si no hay riesgo actual y puedes esperar, una evaluación ambulatoria puede ordenar diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

    Con peligro inmediato, confusión, violencia o autocuidado imposible: urgencia presencial.

    Criterio breveMira riesgo médicoAbstinencia severa, síncope, deshidratación, purgas intensas, dolor agudo o riesgo suicida cambian la ruta.
    AlarmaNo esperar si hay riesgoRiesgo suicida, confusión, intoxicación, violencia o autocuidado imposible requieren ayuda presencial.
    $75.000 CLP60 minutos. Se emite boleta electrónica; el reembolso depende del plan.