
Perfil educativo completo · 48 señales
Perfil propio, educativo y no validado. Responde las 48 señales pensando en los últimos 3 meses: 0=nunca, 1=raramente, 2=a veces, 3=a menudo y 4=casi siempre. Revisa alcohol, cannabis, estimulantes, depresores, consecuencias y pérdida de control; no reproduce una escala oficial.
Interpretación orientativa
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Aún sin calcular
La lectura integra control, craving, daño y los grupos de sustancias que hoy concentran más riesgo.
Sugerencia práctica
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Límite clínico
Esta lectura es educativa. La gravedad real depende también de la sustancia principal, la vía de uso, la mezcla, la abstinencia y el contexto médico o psiquiátrico.
Seguridad inmediata
Evita mezclar depresores (alcohol + benzos/opioides). Si sospechas sobredosis: urgencias.
*Uso educativo. No reemplaza diagnóstico médico.
Qué prioriza una primera evaluación cuando hay uso problemático de sustancias
Si el problema principal es alcohol: para diagnóstico diferencial, binge drinking, abstinencia, naltrexona, acamprosato y AUDIT extendido, revisa la guía específica de trastorno por uso de alcohol.
¿Qué es consumo problemático?
Consumir una sustancia no equivale automáticamente a tener un trastorno. La evaluación integra qué sustancia es, cantidad, potencia, vía y mezclas; el patrón y el contexto; las consecuencias; y el grado de control. Puede existir riesgo importante —por ejemplo, una intoxicación o una interacción— aunque no se cumplan criterios diagnósticos.
Lenguaje claro
- Uso: describe la conducta, no su seguridad. El riesgo cambia según la sustancia, dosis, vía, edad, embarazo, enfermedades, medicamentos y contexto.
- Uso de riesgo o perjudicial: aumenta la probabilidad de daño o ya está produciendo consecuencias, aun sin reunir todos los criterios de un trastorno.
- Trastorno por uso de sustancias: patrón problemático que causa deterioro o malestar clínicamente significativo y cumple criterios formales.
Criterios DSM-5-TR: Trastorno por uso de sustancias
El diagnóstico requiere ≥ 2 de los siguientes 11 criterios dentro de 12 meses, evaluados para cada sustancia:
- Consumo en cantidades mayores o durante más tiempo del previsto.
- Deseo persistente o esfuerzos infructuosos por reducir o controlar el consumo.
- Gran parte del tiempo dedicado a obtener, consumir o recuperarse de la sustancia.
- Craving o deseo intenso de consumir.
- Incumplimiento de obligaciones laborales, académicas o domésticas por el consumo.
- Consumo continuado a pesar de problemas interpersonales causados o agravados por la sustancia.
- Reducción o abandono de actividades sociales, laborales o recreativas importantes.
- Consumo recurrente en situaciones de riesgo físico.
- Consumo a pesar de saber que causa o empeora un problema físico o psicológico.
- Tolerancia: necesidad de dosis mayores o efecto reducido con la misma cantidad.
- Abstinencia: síndrome de abstinencia característico o consumo para aliviar/evitar la abstinencia.
Gravedad: leve (2-3 criterios), moderada (4-5) o grave (6 o más). La tolerancia y la abstinencia que aparecen durante un tratamiento médico tomado correctamente no bastan, por sí solas, para diagnosticar un trastorno. La dependencia física y el trastorno por uso no son sinónimos.
CIE-11: episodio perjudicial, patrón perjudicial y dependencia
La CIE-11 distingue el daño clínicamente significativo producido por un episodio o patrón de consumo del síndrome de dependencia. La dependencia requiere dos o más de tres grupos centrales: deterioro del control sobre el consumo, prioridad creciente del consumo frente a otros intereses u obligaciones y características fisiológicas —como tolerancia, abstinencia o consumo repetido para prevenirla— cuando correspondan a la sustancia. Por lo general, estas características deben ser evidentes durante al menos 12 meses; también puede diagnosticarse antes si el consumo es continuo, diario o casi diario durante al menos 3 meses. La clasificación se hace para la sustancia o grupo correspondiente y se separa de intoxicación, abstinencia y trastornos inducidos.
DSM-5-TR y CIE-11 no son traducciones exactas entre sí. Ninguna autoriza a diagnosticar solo por frecuencia, por una prueba toxicológica o porque otra persona desapruebe el consumo.
Frecuencia en Chile: cómo leer las cifras
Las encuestas suelen medir consumo, consumo reciente, patrones de riesgo o síntomas, que no son equivalentes a un diagnóstico clínico. Las cifras también cambian según sustancia, período y población. Para el panorama nacional actualizado conviene revisar el 16.º Estudio de Drogas en Población General 2024 de SENDA, sin convertir una prevalencia de consumo en prevalencia de trastorno.
Por qué evaluar ahora
La evolución no es lineal ni inevitable. Evaluar temprano permite detectar interacciones, deterioro médico o psiquiátrico, riesgo de abstinencia y situaciones todavía reversibles. Las intervenciones breves pueden ayudar a algunas personas; un trastorno establecido suele requerir un plan más amplio. La psicoterapia, los apoyos y los medicamentos tienen indicaciones y resultados distintos según la sustancia: no existe una cifra universal de éxito ni un único tratamiento “anticraving”.
Diagnóstico: cómo lo confirmamos
- Precisar cada sustancia: nombre, cantidad aproximada, potencia si se conoce, vía, frecuencia, episodios de alto consumo, última dosis, mezclas y contexto.
- Reconstruir control y consecuencias: craving, intentos de reducir, tiempo invertido, funcionamiento, conductas de riesgo y objetivos de la persona.
- Preguntar por intoxicaciones, sobredosis, naloxona previa, abstinencias, convulsiones, delirium, urgencias, tratamientos y períodos de cambio o remisión.
- Revisar medicamentos y suplementos, enfermedades, dolor, sueño, embarazo posible o actual, salud mental, riesgo suicida y red de apoyo.
- Examen físico, laboratorio o toxicología solo cuando responden una pregunta clínica o modifican el manejo. Un resultado positivo confirma exposición, no diagnostica por sí solo un trastorno; uno negativo tampoco excluye todo consumo.
- Intoxicación, abstinencia y trastorno por uso: son diagnósticos relacionados, pero distintos, y pueden requerir respuestas diferentes.
- Trastorno inducido por sustancias: síntomas afectivos, ansiosos, psicóticos, cognitivos o del sueño se interpretan según su relación temporal con el consumo y la abstinencia.
- Trastorno psiquiátrico primario: depresión, bipolaridad, psicosis, trauma, TDAH o ansiedad pueden preceder, coexistir o empeorar con el consumo; la evaluación debe integrar ambas posibilidades.
- Tratamiento prescrito: tolerancia o abstinencia fisiológica bajo uso médico correcto no equivalen necesariamente a pérdida de control ni a trastorno por uso.
- Persona inconsciente o difícil de despertar, respiración lenta/irregular, labios azulados, convulsión, delirium o sospecha de sobredosis: llamar al 131.
- Dolor torácico, hipertermia, agitación extrema, confusión intensa, psicosis o ideación suicida también requieren evaluación urgente.
- La abstinencia de alcohol o benzodiacepinas puede causar convulsiones o delirium: no suspender bruscamente si existe dependencia física.
- Mezclar depresores —alcohol, benzodiacepinas, opioides u otros sedantes— eleva el riesgo de depresión respiratoria. Embarazo requiere evaluación pronta y coordinada; no es, por sí solo, una emergencia.
Qué puede y qué no puede decir una prueba toxicológica
La detección depende de la muestra, el panel, la dosis, el tiempo transcurrido, el metabolismo y el punto de corte. Un inmunoensayo puede ser presuntivo y requerir confirmación; además, algunos opioides sintéticos, benzodiacepinas, nuevas sustancias o adulterantes no aparecen en paneles habituales.
Un positivo indica exposición posible dentro de una ventana, no cantidad, hora exacta, intoxicación actual ni trastorno por uso. Un negativo no descarta consumo. En atención clínica se explica el propósito, cómo cambiará el manejo y los límites de confidencialidad antes de pedirlo; los usos laborales, legales o forenses requieren procedimientos propios.
Intoxicación, sobredosis y abstinencia: no son el mismo problema
Intoxicación o sobredosis
Describe el efecto agudo y se decide por el estado actual: conciencia, respiración, temperatura, circulación, dolor torácico, conducta y signos neurológicos. No esperes a identificar con certeza la sustancia si la persona no despierta, respira anormal, convulsiona o está gravemente agitada o confusa.
Abstinencia potencialmente peligrosa
Alcohol, benzodiacepinas y GHB/GBL pueden causar síndromes graves con delirium, convulsiones e inestabilidad médica. Uso frecuente, dosis altas, consumo cada pocas horas, abstinencia complicada previa, embarazo, enfermedades o policonsumo elevan el riesgo y hacen inadecuado improvisar una suspensión en casa.
Rebote, “bajón” y trastorno inducido
Después de estimulantes puede aparecer agotamiento, depresión o riesgo suicida; al reducir cannabis son frecuentes irritabilidad e insomnio; otros cuadros ansiosos, psicóticos o del ánimo pueden ser inducidos o independientes. La relación temporal ayuda, pero a veces solo el seguimiento permite diferenciarlos.
Posible sobredosis por opioides: actuar aunque no haya certeza completa
- Llama al 131, informa falta de respuesta o respiración anormal y sigue las instrucciones del operador.
- Administra naloxona si está disponible y existe posibilidad de opioides. Puede requerirse otra dosis según el producto y la respuesta mientras llega ayuda.
- Abre la vía aérea, inicia respiración de rescate o RCP si sabes hacerlo y corresponde; si respira, colócala de lado.
- Permanece con la persona. Aunque despierte, el efecto de la naloxona puede terminar antes que el opioide y la sedación puede reaparecer.
La naloxona no revierte alcohol, benzodiacepinas, estimulantes u otros tóxicos. En policonsumo puede mejorar el componente opioide sin resolver el resto, por lo que la evaluación de emergencia sigue siendo necesaria.
Origen incierto y policonsumo
Una pastilla o polvo comprado fuera de farmacia puede contener una dosis distinta o sustancias no declaradas. La apariencia, el nombre o la experiencia previa no garantizan composición. Evitar usar a solas, no mezclar depresores y disponer de naloxona cuando pueda haber opioides reduce riesgo, pero no vuelve seguro el consumo.
Orientación toxicológica en Chile
No provoques vómitos ni des comida, bebida o “remedios caseros” a una persona somnolienta o confusa. CITUC orienta gratis las 24 horas en el +56 2 2635 3800. Ante compromiso de conciencia, respiración, convulsión, dolor torácico o peligro inmediato, llama primero al 131.
Patrones y señales
Episodios de alto consumo, lagunas, resacas, lesiones, conflictos, conducir tras beber, dificultad para reducir o beber para aliviar la abstinencia. Temblor intenso, alucinaciones, convulsiones o confusión tras reducir son urgencias. Revisa además la guía específica de alcohol.
Pérdida de control, interferencia con estudio, trabajo o vínculos, problemas de atención y episodios de ansiedad, paranoia o psicosis. Al reducir pueden aparecer irritabilidad, insomnio, inquietud y menor apetito. Vómitos repetidos y dolor abdominal con alivio en duchas calientes sugieren hiperémesis cannabinoide y requieren evaluación médica.
Rachas de consumo, insomnio, pérdida de apetito, irritabilidad, conductas impulsivas, paranoia y un “bajón” posterior con depresión o ideas suicidas. Dolor torácico, falta de aire, hipertermia, convulsiones, déficit neurológico o agitación grave son emergencias.
Puede haber sedación, caídas, accidentes, deterioro cognitivo o escalada fuera de indicación. Tras uso regular, la suspensión brusca puede producir abstinencia intensa, convulsiones o delirium: la reducción debe ser gradual, individualizada y supervisada. El riesgo aumenta al combinar con alcohol u opioides.
Señales posibles son craving, pérdida de control, somnolencia, uso para evitar abstinencia y sobredosis. Una persona que no despierta o respira lento, superficial o con ronquidos/gorgoteos puede estar en sobredosis: administra naloxona si está disponible, llama al 131, colócala de lado y permanece con ella. La abstinencia suele ser muy angustiante y requiere manejo, aunque en general no tiene el mismo perfil convulsivo del alcohol o las benzodiacepinas.
- GHB/GBL y sustancias relacionadas: combinarlas con alcohol u otros sedantes aumenta sobredosis. El uso frecuente puede producir dependencia y una abstinencia rápida y potencialmente mortal; no se suspende abruptamente sin evaluación.
- Ketamina: el uso repetido puede asociarse a deterioro cognitivo y daño urinario. Dolor vesical intenso, urgencia, sangre en la orina, dolor abdominal persistente o confusión requieren evaluación médica.
- Óxido nitroso e inhalantes: hormigueo, debilidad, alteración de la marcha, falta de aire, síncope o confusión pueden indicar toxicidad neurológica, cardiopulmonar o metabólica y no deben atribuirse solo a ansiedad.
- MDMA, alucinógenos y cannabinoides sintéticos: hipertermia, convulsiones, dolor torácico, desorientación, agitación o psicosis son urgencias. Los productos sintéticos o de origen incierto no tienen potencia ni composición predecibles.
Evaluación, orientación y derivación basada en evidencia
Plan compartido
La entrevista motivacional ayuda a explorar ambivalencia y metas sin confrontación. TCC, refuerzo comunitario, manejo de contingencias, apoyo familiar o de pares se eligen según sustancia, preferencias, acceso y gravedad. Una recaída obliga a revisar riesgos y plan; no borra el progreso.
Alcohol
Naltrexona o acamprosato pueden considerarse según la meta, función hepática o renal, uso de opioides y otras contraindicaciones. Disulfiram se reserva para personas seleccionadas, informadas y con supervisión. Antes de suspender se evalúa el riesgo de abstinencia; revisa la guía específica.
Opioides
Buprenorfina o metadona, dentro de un programa clínico, reducen consumo, complicaciones y mortalidad; no son “cambiar una adicción por otra”. Naloxona forma parte del plan de prevención de sobredosis. Una desintoxicación aislada o una suspensión forzada aumenta el riesgo de recaída y sobredosis.
Estimulantes
El manejo de contingencias es un componente principal y puede combinarse con TCC u otras intervenciones psicosociales. No existe un medicamento universalmente aprobado para este trastorno; algunas opciones fuera de indicación requieren selección y seguimiento especializados.
Cannabis y benzodiacepinas
Cannabis: las intervenciones psicológicas son la base y las farmacoterapias siguen siendo experimentales. Benzodiacepinas: si los riesgos superan los beneficios, se diseña una reducción lenta, flexible y supervisada; nunca una suspensión brusca tras uso regular.
Tabaco y comorbilidad
Para tabaco existen reemplazo de nicotina, vareniclina y bupropión, elegidos según historia clínica y contraindicaciones. Depresión, bipolaridad, ansiedad, TDAH, trauma, dolor o insomnio se tratan en paralelo, pero no se prescribe automáticamente un sedante o antidepresivo solo por existir consumo.
Embarazo y posparto: tratar sin castigar ni suspender a ciegas
El embarazo requiere contacto temprano con obstetricia y un equipo con experiencia en sustancias. Se revisan alcohol, nicotina, cannabis, estimulantes, sedantes, opioides, medicamentos, violencia, nutrición, infecciones y salud mental sin asumir que revelar consumo justifica maltrato o pérdida automática de autonomía.
En trastorno por uso de opioides, metadona y buprenorfina son tratamientos de referencia y no se retiran por cuenta propia al conocer el embarazo. Una abstinencia improvisada eleva el riesgo de retorno al consumo y sobredosis. Ante una posible sobredosis, la naloxona y la atención de emergencia no deben retrasarse por el embarazo.
Reducción de daños que puede empezar hoy
- No mezclar depresores —alcohol, benzodiacepinas, opioides u otros sedantes— ni conducir, nadar o usar maquinaria bajo efectos.
- Si existe riesgo de sobredosis por opioides: evitar usar a solas, contar con naloxona si es accesible y acordar que ante respiración lenta o falta de respuesta se llama al 131 aunque la persona mejore.
- No asumir que una pastilla, cartucho o polvo no regulado contiene lo anunciado. La composición puede ser inesperada y el riesgo aumenta al consumir a solas o repetir dosis antes de conocer el efecto.
- Si se inyectan sustancias: usar material estéril nuevo, no compartirlo y consultar por VIH, hepatitis B/C, vacunas y lesiones o fiebre.
- Tras una exposición sexual o por agujas con posible riesgo de VIH, la profilaxis posexposición es una urgencia preventiva: debe evaluarse e iniciarse cuanto antes, idealmente dentro de 24 horas y no después de 72 horas. Consulta la guía CDC 2025 sobre PEP. También pueden evaluarse PrEP, anticoncepción, ITS y vacunación sin esperar síntomas.
- No suspender alcohol o benzodiacepinas bruscamente cuando puede haber dependencia física. Planificar la reducción con un equipo clínico.
- Después de un período sin consumo baja la tolerancia. Volver a la dosis previa aumenta el riesgo de sobredosis, especialmente con opioides.
- Registrar sustancia, cantidad aproximada, vía, última dosis, mezcla y efectos ayuda más que confiar en la memoria durante una crisis.
Qué nivel de cuidado suele necesitar cada situación
Ambulatorio; a veces telemedicina
Puede ser apropiado si la persona está consciente y orientada, no hay intoxicación, abstinencia peligrosa ni otro riesgo agudo, puede participar de un plan y existe apoyo local si empeora. La telemedicina no permite resolver una sobredosis ni reemplaza examen físico, monitorización o laboratorio cuando son necesarios.
Manejo presencial o intensivo
Se considera cuando hay riesgo de abstinencia de alcohol, benzodiacepinas o GHB/GBL, comorbilidad médica inestable, recaídas con sobredosis, dificultad grave para sostener seguridad o falta de apoyo. En embarazo se coordina con obstetricia y un equipo de adicciones; la intensidad depende de la sustancia y del estado clínico.
Urgencias ahora
Sospecha de sobredosis, respiración anormal, falta de respuesta, dolor torácico, déficit neurológico, hipertermia, convulsiones, delirium, psicosis con peligro o riesgo suicida cambian la prioridad. Llama al 131 o acude a urgencias; no dejes sola a la persona.
Qué sí puede hacer la red esta semana
Acordar señales y contactos de emergencia, acompañar sin encubrir riesgos, guardar medicamentos de forma segura, evitar discusiones durante la intoxicación y llevar un registro objetivo de sustancia, cantidad aproximada, mezcla y última dosis. Si hay abstinencia o sobredosis, la red activa atención profesional; no intenta “desintoxicar” a la persona en casa.
Mapa práctico de cambio: el ritmo es individual
- 1. Seguridad y estabilización: resolver intoxicación, sobredosis, riesgo suicida o abstinencia potencialmente peligrosa antes de fijar metas de consumo.
- 2. Mapa compartido: registrar patrón, consecuencias, función que cumple el consumo, gatillantes, barreras, apoyos y una meta inicial realista.
- 3. Tratamiento activo: combinar la intervención psicosocial y, cuando corresponda, farmacológica con rutinas de sueño, alimentación, actividad y atención de comorbilidades.
- 4. Revisión y continuidad: medir seguridad, consumo, craving, funcionamiento y calidad de vida; analizar cada retorno al consumo y ajustar intensidad, no aplicar un calendario rígido.
Importante: no uses este esquema para suspender por cuenta propia alcohol, benzodiacepinas u opioides. El primer paso puede ser una evaluación presencial y un plan médico.
Primeros pasos mientras ordenas el consumo
Registrar sin juzgar
Anota sustancia, cantidad aproximada, vía, hora, mezcla, contexto, efecto buscado y consecuencia. Esto permite reconocer patrones y preparar una evaluación más precisa.
Reducir riesgo inmediato
No conduzcas ni mezcles depresores. Si hay opioides, evita usar a solas y averigua por naloxona. Define quién llamará al 131 si hay falta de respuesta o respiración lenta.
Consultar antes de suspender
Si existe uso regular de alcohol o benzodiacepinas, abstinencia previa, opioides, embarazo, psicosis o ideación suicida, la seguridad clínica va antes que cualquier plan gradual hecho en casa.
Guías y evidencia clínica útil
Estándares OMS/UNODC
Marco internacional para tratamiento ético, basado en evidencia, integrado a salud y adaptado al nivel de necesidad; incluye intervenciones, servicios y poblaciones con necesidades especiales.
OMS/UNODC, 2020 →Estimulantes
La guía ASAM/AAAP aborda intoxicación, abstinencia y tratamiento. Sitúa el manejo de contingencias como componente principal junto con otras intervenciones psicosociales.
ASAM/AAAP →Benzodiacepinas
Guía multidisciplinaria para decidir cuándo reducir y cómo hacerlo de forma gradual, centrada en la persona y ajustada a síntomas y riesgos.
Guía conjunta, 2025 →Cannabis
La revisión Cochrane 2025 concluye que la evidencia farmacológica sigue siendo incierta y que las opciones estudiadas deben considerarse experimentales.
Cochrane, 2025 →Opioides y sobredosis
La OMS reafirma el tratamiento de mantenimiento con agonistas opioides y la disponibilidad de naloxona para prevenir muertes por sobredosis.
OMS, actualización 2026 →Chile
SENDA explica el acceso desde atención primaria, la evaluación y la derivación a programas ambulatorios o residenciales según necesidad.
Acceso a tratamiento SENDA →Policonsumo y productos no regulados
El CDC explica que la exposición a varias sustancias puede ser intencional o inadvertida y que comprimidos o polvos no regulados pueden contener opioides u otros componentes no declarados.
CDC, policonsumo →Abstinencia de GHB/GBL
La guía clínica de NSW Health describe inicio rápido, delirium, convulsiones y necesidad de manejo especializado cuando existe dependencia de GHB o sustancias relacionadas.
Guía de abstinencia →Pruebas toxicológicas
La FDA recuerda que los test rápidos son cualitativos y presuntivos, pueden requerir confirmación y no permiten concluir por sí solos abuso, cantidad ni ausencia total de consumo.
Límites de los test →
Neurobiología de los trastornos por uso de sustancias
Aprendizaje, refuerzo y saliencia
Los trastornos por uso de sustancias no se explican por una sola molécula ni por “falta de voluntad”. El consumo puede reforzarse por placer, alivio de malestar o evitación de abstinencia. Con la repetición, señales del entorno adquieren saliencia y se consolidan hábitos. Participan redes de recompensa, aprendizaje, estrés, memoria y control, con mecanismos distintos según la sustancia y la persona.
Craving y control ejecutivo
- Señales condicionadas: lugares, personas, horarios y emociones pueden activar craving sin una decisión consciente previa.
- Estrés y abstinencia: ansiedad, disforia, irritabilidad, dolor o insomnio pueden reforzar el consumo para obtener alivio inmediato.
- Control y contexto: privación de sueño, intoxicación, estrés, disponibilidad y comorbilidad reducen el margen para detener una conducta ya aprendida.
Recuperación y plasticidad
El cerebro y la conducta pueden cambiar con reducción o suspensión, sueño, estabilidad médica, nuevos aprendizajes y tratamiento sostenido. La recuperación suele ser no lineal y su ritmo varía. Psicoterapia, apoyo social y medicamentos indicados para trastornos específicos reducen riesgos por vías diferentes; las imágenes cerebrales o biomarcadores no diagnostican un trastorno ni predicen el destino individual.
Ideas frecuentes que conviene corregir
“Si trabajo, no puede ser grave”
Conservar parte del funcionamiento no descarta sobredosis, abstinencia, daño médico ni un trastorno. La evaluación mira cambios respecto del funcionamiento habitual y riesgos concretos.
“La fuerza de voluntad debería bastar”
Motivación y decisiones importan, pero también aprendizaje, acceso, síntomas de abstinencia, comorbilidad y ambiente. Pedir ayuda permite ampliar las opciones y reducir peligro.
“Una recaída devuelve todo a cero”
Un retorno al consumo puede ser peligroso —sobre todo tras perder tolerancia—, pero aporta información para ajustar el plan. No justifica culpa ni abandono del tratamiento.
Apoyo inmediato y herramientas digitales
SENDA 1412
Orientación gratuita, anónima y confidencial sobre alcohol y otras drogas, para la persona o su entorno. El teléfono funciona 24/7; el Chat 1412 atiende de lunes a domingo, de 08:00 a 20:00.
Orientación SENDA →Emergencia y crisis
SAMU 131 ante sobredosis o emergencia médica. Para crisis asociada a suicidio, *4141 desde celulares, gratis y 24/7. Salud Responde: 600 360 7777.
Acceso a tratamiento
En la red pública puedes acercarte a tu consultorio o CESFAM para evaluación y eventual derivación a programas SENDA. La modalidad ambulatoria o residencial se decide según necesidad clínica.
Cómo acceder →CITUC toxicológico
Orientación gratuita 24/7 para intoxicaciones por medicamentos, alcohol, drogas u otras sustancias: +56 2 2635 3800. No reemplaza llamar al 131 ante una emergencia.
Ver CITUC →Si eliges una app
Prioriza privacidad clara, exportación o borrado de datos, acceso sin publicidad de sustancias y funciones simples: registro, plan de seguridad y contactos. No uses una app para decidir una suspensión ni como sustituto de urgencias o tratamiento.
Lecturas y recursos confiables
Principios de tratamiento
NIDA resume por qué el tratamiento debe ser accesible, individualizado, suficiente en duración y capaz de integrar necesidades médicas, psicológicas y sociales.
Guía NIDA →Sobredosis por opioides
La OMS explica signos, respuesta inicial, naloxona y tratamientos eficaces para dependencia de opioides.
Ficha OMS →Abstinencia de alcohol
La guía ASAM diferencia manejo ambulatorio y hospitalario y recalca que tratar la abstinencia es solo una parte del tratamiento del trastorno.
Guía ASAM →Datos de Chile
El Observatorio Chileno de Drogas reúne estudios nacionales y tendencias de consumo; estas encuestas describen poblaciones y no sustituyen una evaluación individual.
Observatorio SENDA →
¿Qué esperar de la primera consulta?
- Objetivo y seguridad: qué te preocupa, qué cambio buscas y si existe intoxicación, abstinencia, sobredosis, psicosis, riesgo suicida o una urgencia médica.
- Historia por sustancia: cantidad aproximada, vía, frecuencia, última dosis, mezclas, control, consecuencias, abstinencias, sobredosis y tratamientos previos.
- Evaluación integrada: sueño, ánimo, ansiedad, trauma, TDAH, bipolaridad, psicosis, dolor, enfermedades, medicamentos, embarazo y apoyos. Se diferencia un cuadro primario de uno inducido cuando sea posible.
- Exámenes con propósito: si un examen físico, laboratorio o toxicología puede cambiar la conducta, se coordina de forma presencial; no se solicitan automáticamente ni reemplazan la entrevista.
- Plan compartido: puede incluir reducción de daños, psicoterapia, medicamento para una indicación concreta, trabajo con la red o derivación a un programa especializado. La frecuencia de seguimiento se ajusta al riesgo y a la respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Atiendes adicciones como tratamiento principal?
Puedo evaluar el patrón, riesgo, comorbilidad psiquiátrica, abstinencia, craving y opciones farmacológicas, además de orientar una derivación. Si el cuadro necesita monitorización, manejo de abstinencia, programa intensivo, equipo multidisciplinario o urgencias, la consulta psiquiátrica individual es solo una parte de la atención.
¿Cuándo cannabis o estimulantes pasan a ser urgencia?
Ante paranoia o psicosis intensa, agitación grave, ideas suicidas, dolor torácico, dificultad respiratoria, hipertermia, convulsiones, déficit neurológico o incapacidad para cuidarse. En esos casos no conviene esperar una consulta ambulatoria.
¿Reducción de daños significa normalizar el consumo?
No. Significa disminuir peligros concretos mientras se trabaja una meta: evitar mezclas y conducción, prevenir sobredosis, reconocer abstinencia, usar material estéril si hay inyección y facilitar tratamiento. Puede coexistir con una meta de abstinencia.
¿Tengo que dejar «para siempre»?
La meta se decide según sustancia, riesgo, antecedentes y preferencias. Para algunas situaciones la abstinencia es la opción más segura; en otras, una reducción inicial permite comenzar. No se promete control seguro cuando ya hubo pérdida repetida de control o consecuencias graves.
¿Los fármacos «reemplazan» la voluntad?
No. Los medicamentos con evidencia para indicaciones específicas reducen abstinencia, craving, consumo, recaída o mortalidad según el trastorno. Funcionan dentro de un plan y no representan un fracaso personal.
¿Qué pasa si vuelvo a consumir?
Se revisa qué ocurrió, qué riesgo apareció y qué necesita cambiar. Tras un período sin uso puede disminuir la tolerancia, por lo que volver a la dosis previa aumenta el riesgo de sobredosis, especialmente con opioides.
¿Cuándo debería consultar de forma urgente?
Llama al 131 ante falta de respuesta, respiración lenta o irregular, convulsiones, delirium, dolor torácico, hipertermia, déficit neurológico, psicosis con peligro o riesgo suicida. El embarazo requiere contacto clínico pronto y coordinado; se vuelve urgente si hay intoxicación, abstinencia, sobredosis u otra complicación.
¿Qué hago ante una posible sobredosis por opioides?
Si la persona no despierta o respira lento, superficial o con ruidos anormales, administra naloxona si está disponible y llama al 131. Colócala de lado, apoya respiración o RCP si sabes hacerlo y permanece con ella. Aunque despierte, necesita evaluación porque el efecto de la naloxona puede terminar antes que el opioide.
¿Puedo dejar alcohol o benzodiacepinas de golpe?
No si existe uso regular o posible dependencia física sin una evaluación previa. La suspensión brusca puede producir convulsiones o delirium; el plan y el lugar de manejo se individualizan según dosis, duración, antecedentes y estado médico.
¿La telemedicina/online sirve para este problema?
Puede servir para evaluación y seguimiento si la persona está orientada, clínicamente estable y cuenta con un plan local. No reemplaza urgencias, examen físico, monitorización, laboratorio ni manejo presencial de intoxicación o abstinencia de riesgo.
¿Los test de esta página reemplazan el diagnóstico?
No. Son herramientas educativas. El diagnóstico se confirma con entrevista psiquiátrica completa.
¿Cuánto tiempo toma notar mejoría?
No hay un plazo único. La estabilización de una urgencia puede ser inmediata, la abstinencia tiene tiempos distintos por sustancia y la recuperación funcional suele requerir ajustes sucesivos. Se evalúan seguridad, consumo, craving, sueño, salud y funcionamiento, no solo días sin consumo.
¿Necesitaré medicamentos siempre?
No necesariamente. Se indican solo cuando existe una opción apropiada para la sustancia o una comorbilidad, con una dosis y duración basadas en evidencia, tolerancia y objetivos. En algunos trastornos —como el de opioides— mantener tratamiento farmacológico reduce mortalidad y no debe retirarse por presión o por un plazo arbitrario.
¿Dependencia física significa adicción?
No necesariamente. Tolerancia y abstinencia pueden aparecer durante un tratamiento indicado sin pérdida de control ni uso perjudicial. El trastorno por uso exige un patrón de deterioro o malestar clínicamente significativo. Aun así, la dependencia física importa para la seguridad: ciertos medicamentos y sustancias no deben suspenderse bruscamente.
¿Un examen de orina confirma consumo problemático o intoxicación?
No. Un resultado presuntivo puede requerir confirmación y solo informa exposición dentro de una ventana determinada. No establece por sí solo cantidad, momento exacto, deterioro actual ni diagnóstico; puede haber falsos positivos, falsos negativos o sustancias que el panel no detecta. Se interpreta junto con la historia y el examen clínico.
¿Una pastilla comprada fuera de farmacia contiene lo que dice?
No puede asumirse. Los comprimidos o polvos de origen no regulado pueden tener dosis variables o sustancias inesperadas. Si existe cualquier posibilidad de opioides, conviene contar con naloxona si está disponible, evitar usar a solas y llamar al 131 ante falta de respuesta o respiración anormal.
¿GHB o GBL se pueden suspender de golpe?
No si existe uso frecuente o dependencia. La abstinencia puede comenzar rápidamente y producir agitación, alucinaciones, delirium, convulsiones o inestabilidad médica. El uso cada pocas horas para evitar síntomas, una abstinencia previa o confusión al reducir requieren evaluación presencial urgente y manejo especializado.
¿Qué pasa si hay embarazo y uso de opioides?
Se necesita coordinación pronta con obstetricia y un equipo con experiencia en adicciones, sin castigo ni suspensión improvisada. Metadona y buprenorfina son tratamientos de referencia y no deben retirarse por cuenta propia al conocer el embarazo. Ante una posible sobredosis, la naloxona y la atención de emergencia no se retrasan por el embarazo.
¿Dónde pedir orientación en Chile?
SENDA 1412 orienta gratis y de forma confidencial las 24 horas sobre alcohol y otras drogas. CITUC +56 2 2635 3800 orienta 24/7 ante intoxicaciones. Si hay falta de respuesta, respiración anormal, convulsiones, dolor torácico, delirium o peligro inmediato, corresponde SAMU 131 o urgencia presencial.
Qué puede aportar una evaluación de conducta y cuerpo
Antes: registra patrón real
Registra cantidad, frecuencia, último consumo, intentos de reducir, síntomas de abstinencia, mezclas con fármacos y red de apoyo disponible.
Durante: riesgo y control
La evaluación separa impulso, riesgo médico, comorbilidades, vergüenza y nivel de apoyo necesario.
No esperar: señal médica o suicida
Si hay convulsiones, confusión, alucinaciones, fiebre, dolor torácico, sobredosis, mezcla de depresores o abstinencia intensa, la prioridad es urgencia médica presencial.
Criterios ambulatorios y disponibilidad
Solo si no hay urgencia actual
Si no hay riesgo actual y puedes esperar, una evaluación ambulatoria puede ordenar diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
Con peligro inmediato, confusión, violencia o autocuidado imposible: urgencia presencial.